ESLOVAQUIA CON NIÑOS

1 de mayo de 2013


Eslovaquia es un destino que hemos tenido en mente durante años, pero que por unas cosas u otras lo teníamos aparcado. Cuando nació el pequeño Leo, nos dedicamos a viajar por Europa y así le llegó la hora a Eslovaquia. Un país increíblemente bonito, diverso, económico y sobre todo, cómodo y entretenido para viajar con niños.


Para empezar, en casi todos los alojamientos y restaurantes hay una zona habilitada para que los niños jueguen. No se limitan a tener los típicos columpios, sino que muchos tienen areneros equipados con palas y cubos, camas elásticas, y hasta mini granjas con cabras, gallinas y ovejas. Es algo que no habíamos visto en ningún otro país.

Muchos diréis que eso también lo hay en España, de acuerdo, pero no a esa escala. En Eslovaquia estas zonas infantiles las puedes encontrar en establecimientos de ciudades, pueblos, parques nacionales o en lo alto de una montaña. Realmente sorprendente.

parque infantil eslovaquia


Es un país muy rural, por lo que encontrarse animales de granja es muy habitual. Eso a los niños les encanta. También nos topamos en los lugares más insospechados, con recorridos a caballo para niños, parques de dinosaurios y zoos.

En Eslovaquia los lugares de interés son muy variados, y pueden convertirse en algo divertido donde pasar un buen rato, tanto para niños como para padres.

Otro motivo por el que recomendamos este destino, es por el tema económico. Cuando se viaja en familia el presupuesto se multiplica, por lo que hay que tener muy en cuenta el nivel de vida del país donde se va a viajar. Eslovaquia tiene la ventaja de ser un país barato, tanto en lo relativo al alojamiento y comida como en el precio de las entradas a museos y actividades.

Esta es una selección de algunas de las cosas que hicimos en Eslovaquia, y que nos parecen entretenidas para los más pequeños:

Visitar los numerosos castillos medievales. En muchos de ellos hay mercadillos de la época, recreación de oficios tradicionales, exhibiciones de animales y aves, lucha de caballeros con espadas, visitas teatralizadas... Todo muy ambientado.

Darse un baño en los centros de aguas termales. Se podría decir que Eslovaquia es un país balneario. Debido a su peculiaridad geográfica, está ubicado sobre un amplio canal de aguas calientes con un alto nivel de mineralización, que se utilizan desde hace siglos para tratamientos terapéuticos, rejuvenecedores y relajantes. La población es muy asidua a este tipo de baños, por lo que los precios son muy asequibles. Casi todos estos balnearios son como parques acuáticos. Además de las áreas específicas para fines terapéuticos, hay piscinas infantiles y toboganes gigantes. La diversión está garantizada.

Explorar los Parques Nacionales, como Slovensky Raj, el paraíso eslovaco. Esta joya natural tiene varias rutas por diferentes gorgas. Los recorridos consisten en ascender por el caudal seco del río a través de escaleras, clavijas y cadenas. No tienen una complejidad muy elevada, pero lo recomendamos sólo para aquellos pequeños más intrépidos.

Surcar en rafting las aguas del Río Dunajec, en el Parque Nacional de Pieniny. A pesar de que pueda parecer peligroso, los rápidos de este río son de un nivel muy bajo, por lo que se puede hacer en familia sin problema. Incluso se puede descender en las tradicionales balsas hechas con troncos de madera, y regresar en una calesa tirada por caballos.

Adentrarse en una de las cuevas y grutas subterráneas naturales que se extienden por toda la región kárstica al Sur del país. Destacamos la Cueva Domica, por ser la más grande y porque parte de su trayecto se puede realizar en barca, algo que atrae mucho a los niños.

 

¿No te parecen motivos suficientes para descubrir este maravilloso país?

Si todavía quieres saber más, entra en nuestro diario de Eslovaquia

 

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