dingos, los perros salvajes

1 de marzo de 2013

 

Una de las curiosidades de la Isla Fraser, es que es el único sitio de Australia donde viven dingos en libertad. Antes de venir, nos recomendaron tener cuidado con estos perros salvajes porque pueden ser muy agresivos y peligrosos.

Por la noche, suelen merodear por los campamentos en busca de restos de comida, así que hay que guardar todo y no dejar nada fuera que los atraiga. Aun así, durante las noches que pasamos aquí vimos a algunos dingos a tan sólo 2 o 3 metros de distancia de nuestro campamento y eso en la oscuridad crea un cierto ambiente terrorífico….

Por el día no te puedes separar e ir sólo, siempre hay que ir acompañado y por los senderos marcados. A la hora de hacer las necesidades, dado que no hay WC es importante excavar un hoyo en la arena y luego enterrarlo bien para no atraer a los dingos por el olor a humano.

Los guardas forestales (rangers) pasan por la tarde y por la mañana por las zonas de acampada para preguntar si todo va bien. En fin, hay que tener mucho cuidado con todo, pero eso es lo emocionante de estar en un sitio salvaje y virgen cono este.

Dingo, perro salvaje de Australia

 

El dingo es un mamífero de la familia de los lobos y vive en estado salvaje. Tienen la particularidad de que no ladran, sino que aúllan. Cazan casi siempre durante la noche, y prefieren mamíferos, aunque suplementan su dieta con reptiles, aves o insectos.

En la actualidad los granjeros australianos han construido una valla a modo de barrera (Dingo Fence) para proteger los territorios de pastoreo de estos perros, pues suelen cazar ovejas. Esta barrera es la más larga del mundo. Mide  5.320 km y separa el Sudeste de Australia del resto del país. Esta valla resultó efectiva parcialmente, porque con ella aumentó el número de conejos y canguros al impedir el paso a sus depredadores naturales: los dingos.

La relación entre los dingos y los humanos no es demasiado buena. Ha habido reportes de ataques a personas. Uno de los casos, fue la muerte de un niño de 9 años. Los animales están protegidos por la ley, pero a partir de allí se realizó una matanza selectiva que se saldó con la muerte de unos 65 dingos en la zona. Ocasionalmente se siguen registrando ataques, sobre todo a niños.

Película: "Un grito en la oscuridad" (1988), Fred Schepisi.

 

diario de australia

 

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