Marzo 2008

 

DIARIO DE NUESTRO VIAJE A MÉXICO

PENÍNSULA DE YUCATÁN
mayas, cenotes y caribe

6 DIAS RECORRIENDO YUCATAN


RUTA DE LOS CONVENTOS

La Ruta de los Conventos es una buena forma para conocer el corazón de Yucatán: sus pueblos, ruinas mayas, conventos, iglesias, catedrales, templos coloniales, atrios y cenotes.

Por la mañana lo primero que hicimos fue ir a Ticul, un pueblo con un colorido mercado en el que los nativos mayas van a vender los productos que cultivan, también venden carne y pescado además de haber multitud de chiringuitos de comida local. Cerca del mercado se encuentra la plaza, donde se encuentra la iglesia mayor en la que había un bautizo masivo de niños del pueblo y los alrededores (con edades desde días de vida hasta 4 o 5 años).

Desde aquí nos dirigimos a Mani, famoso por la quema de multitud de códices y documentos mayas por parte de Fray Diego de Landa, el cual luego se arrepintió e intento reflejar todo lo que recordaba en el libro “Relación de las cosas de Yucatán”. Tiene una bonita iglesia antiguo monasterio y todavía quedan algunas casas típicas mayas en donde viven sus propietarios, pero tampoco merece una visita especial, únicamente si se va de paso.

A continuación fuimos a visitar las ruinas mayas de Mayapan (29$/p), que dicen ser una replica en pequeño de Chichen Itza. La verdad que recomendamos la visita, puesto que están muy bien conservadas, en un lugar ideal para contemplarlas y disfrutar de sus vistas (además puedes subir a lo alto de las pirámides). Ah, lo más importante es que no hay casi visitantes (todo el mundo se dedica a ir a Chichen Itza y Uxmal).

En este área hay multitud de cosas que ver. Aparte de las ruinas mayas y monasterios también hay muchos cenotes que no vienen en las guías de viajes a los que van solo los mexicanos. Lo mejor para poder verlos es preguntar a la gente, porque no hay indicaciones en la carretera. De hecho, nosotros fuimos a un pueblo llamado Techaquillo camino de las grutas de Tecoh y resulta que hay un cenote en la misma plaza del pueblo, con una escalinata para bajar a darte un baño.

Nos dimos un baño en el, tampoco es que fuese una maravilla, pero con el calor que hacia nos vino de perlas y en el conocimos a una familia mexicana de Mérida que nos dijo como ir a las grutas y aparte a otro cenote (el de Homun).

GRUTAS DE TECOH

Las grutas se encuentran en las afueras del pueblo de Tecoh, lo mejor es preguntar a alguien cuando llegues. Hay un cartel indicativo (Cuevas de Izabnah) y una caseta en la entrada del recinto. Aquí se encuentra el dueño de las tierras si no esta dentro de la cueva con alguna visita (el entrañable señor Baldomero) que es el que hace las visitas guiadas y te proporciona linternas (50$/p, 40$ si llevas tu linterna). Nosotros la hicimos con una pareja mexicana.

El recorrido por la cueva es de 1,5 a 2h. En su interior hay 13 cenotes, pero solo llegamos hasta el 10º después de recorrer galerías, cámaras y arrastrarnos por el suelo en varias ocasiones. Atravesamos los distintos cenotes, el 1º grandísimo, los otros de distintos tamaños. En uno incluso pudimos ver pequeños camarones y una especie de anguilas pequeñitas eléctricas, que te producen una fuerte descarga si las tocas. Cuando llegas al 10º cenote hay una pequeña abertura hacia el exterior en el techo que proporciona algo de luz natural. En este cenote te puedes bañar (se agradece porque dentro de la cueva hace bastante calor) y su máxima profundidad son 27m de agua cristalina. La verdad es que da bastante respeto bañarse a oscuras pensando qué habrá debajo de tus pies (en principio solo viven unos peces negros ciegos). Hay una cuerda guía que atraviesa el cenote y al final se ve luz que proviene de un pozo excavado para sacar agua para regar. En este punto sigue la cueva hacia los siguientes 3 cenotes, pero Baldomero no tenia ganas de bañarse así que nos dimos la vuelta. Una experiencia excitante y muy, muy recomendable.

El día estaba siendo muy fructífero y para rematarlo decidimos ir al cenote que nos había recomendado la familia mexicana, así que nos pusimos en camino. De Tecoh cogimos la carretera federal hacia Mérida y nos desviamos a la derecha en Acanceh,  pueblo con una bonita iglesia colonial en la plaza y una espectacular pirámide maya con algunos trozos esculpidos muy bien conservados también en el mismo pueblo. Al llegar al pueblo de Eknakan lo encontramos en fiestas, con un ambientazo que no veas y no hacían más que llegar coches con remolques llevando caballos porque había corrida en una plaza prefabricada. Dijimos que volveríamos mas tarde. Pasamos después por Cuzama, famoso por la hacienda del mismo nombre, en la que puedes visitar 3 cenotes en unos carritos tirados por caballos que van por una vía estrecha durante 7km (era usado antiguamente para transportar todo lo obtenido de los cultivos) (150$/p). Pero ya era tarde y habíamos venido por otro motivo.

El siguiente pueblo era Homun, en donde se encuentra este impresionante cenote (5$/p). Fuera hay un chiringuito donde tomarte una cerveza y comer algo. No es nada turístico, solo hay gente de los pueblos cercanos. En realidad es como una piscina publica porque todo el mundo viene a bañarse. Pero claro el lugar es simplemente impresionante. Accedes al interior bajando por un túnel por unas escaleras empinadas y resbaladizas hasta llegar a una enorme sala con estalactitas y estalagmitas, un agujero en el techo que ilumina todo y el agua más cristalina que te puedas imaginar. Tienes rocas para saltar al agua o escalones. Muy, muy recomendable. Hay chavales del pueblo tirándose al agua de los sitos más inverosímiles. Nos dijeron que a 14km de Homun yendo por una pista se encuentra un lago precioso (el lago Yalahan), de hecho vimos el desvío, pero ya no nos daba tiempo a ir. Una pena.

Después de darnos un largo baño y de admirar este cenote, volvimos a Eknakan para tomar unas cervezas y ver la corrida de toros. Preguntamos  que como podíamos ver la corrida y nos dijeron que no había entradas, que todos los palcos eran privados. En esto oímos que nos gritaban desde arriba "españoles". Era un mexicano que vivía en Isla Mujeres (Cancún), pero era de un pueblo de al lado y estaba de vacaciones viendo la corrida en el palco de su tío. Nos invito a subir (por una escalera de mano) y así pudimos ver la corrida. Nos dijo que le extrañaba mucho ver españoles aquí (en Cancún estaba harto de verlos). En realidad era una especie de capea. Soltaban una vaquilla y había varios maletillas que le daban unos capotazos. Cuando terminaban, habrían una puerta y entraban un montón de vaqueros a caballo que echaban el lazo a la vaquilla y la sacaban fuera. Soltaron varias vaquillas y un novillo. Mientras tanto fuera de la plaza mucha gente bebiendo cerveza y comiendo vaquilla guisada y otras cosas en los numerosos puestos mientras un grupo de música ensayaba en el escenario para tocar después de la corrida (un fiestón). Lastima que nos tuviésemos que ir.

Ya bastante de noche llegamos a Valladolid y Nos alojamos en el Hotel Maya (210$/hd con baño) (Recomendable).

 

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